Aceptan la reclamación de una familia de Junts Autisme que consigue la tarjeta de estacionamiento

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Aceptan la reclamación de una familia de Junts Autisme que consigue la tarjeta de estacionamiento

Hemos hablado muchas veces sobre el derecho a tener o no la tarjeta de discapacidad para el coche. Se ha planteado muchas veces el hecho de que hay niñxs con autismo que la necesitan, por su rigidez, por la posibilidad de entrar en crisis o por el riesgo de escapismo que pueden tener.

A muchas familias se les ha negado el derecho a tener esta tarjeta; a muchas familias se les ha reprochado el hecho de tenerla, por desinformación, y porque erróneamente se piensa que esta tarjeta sólo sirve para personas con diversidad funcional física.

Queremos explicaros un caso real de perseverancia y trabajo de una familia, de la importancia que tiene el apoyo de otras familias en la misma situación, de la implicación tanto de las entidades especializadas en autismo como de lxs profesionales del sector sanitario y educativo.

La revisión del baremo

A la familia Gotanegra-Rodríguez hace unos meses les llegó la carta par agestionar la renovación del baremo de discapacidad (que toca revisar cada cuatro años). En la visita de revisión, a Guillem le subieron el porcentaje de discapacidad a un 66%. Al final de la visita, Carles Gotanegra, su padre, sabiendo que había otros niños de la Fundació Junts Autisme que la tenían, preguntó por el baremo de movilidad y la tarjeta de discapacidad: “Nos dijeron que probablemente a nosotros no nos la darían porque Guillem es muy tranquilo y sólo se le nota que tiene una diversidad funcional cuando habla; además nos dijeron que iba más destinada a una diversidad de carácter más físico o motor”.

Pero los padres de Guillem no lo tenían claro: “Hay veces en que vamos a algunos sitios en los que tenemos que aparcar lejos y nos ha pasado que Guillem se pone muy nervioso, que no quiere salir del coche o volver al coche, que se escapa y se pone a correr, y esto también nos supone un riesgo”, nos explica su madre. Por lo tanto, se pusieron en contacto con la dirección de la Fundació y con la terapeuta que coordina la intervención de su hijo, Ingrid Carrillo, y ésta les preparó un documento en el que se especificaba que un profesional psicosanitario debía hacer un informe con una serie de apuntes que también se les comentaron.

¿Qué debía constar en el informe?

La neuro pediatra de Guillem hizo un informe basándose en las recomendaciones de Ingrid Carrillo en el que se decía: que era complicado conseguir aparcamiento para ir a hacer terapia; que la familia debía desplazarse desde otra localidad y no podía hacerlo en transporte público porque suponía una hora y media de trayecto y Guillem no lo gestionaba bien; que a Guillem hay momentos en que le cuesta subir, bajarse o ir hacia el coche y, si aparcan lejos del lugar a dónde van, a veces les es difícil llegar.

Presentaron las alegaciones durante el mes de enero, y en tres meses les han hecho la revisión y les han concedido la tarjeta de discapacidad, cosa que facilitará muchísimo los traslados de la familia: “Hay momentos en los que no hace falta, pero es en los momentos en los que sí hace falta que se hace muy necesario poder contar con un recurso así”, nos explica la madre de Guillem.

También se recomendó a la familia que pidieran un informe a la escuela describiendo a Guillem y la necesidad que tenía de contar con el baremo. La psicóloga de la escuela donde estudia Guillem no tuvo ningún problema en hacerlo.

Una vez más se demuestra que la información, el apoyo entre familias y la buena coordinación entre los diferentes agentes, entidades y administraciones relacionados con la vida de la persona con autismo son vitales para conseguir servicios, ayudas y apoyos que hacen que su vida sea un poco más fácil.

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comunicacio@juntsautisme.org
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